Añadimos el tomate en el mismo aceite, le ponemos sal y lo repartimos bien para que coja todo el gusto del pollo.
Luego volvemos a introducir todos los alimentos anteriormente fritos (pollo, pimiento y ajo)
Y la clave de esta receta, es echarle el triple y un poco más de agua, para así conseguir que el agua sea el caldo del plato.